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Tribuna libre

Original francés artículo : la grande gringolade des classes moyennes

By Entrevista realizada por Cyprien Boganda

El desclasamiento exacerba las tensiones, al oponer a los individuos”

Translated vendredi 4 décembre 2009, par J.A. Pina

Son cada vez más numerosos los que ocupan puestos de trabajo menos cualificados que los de sus padres. Este fenómeno en constante aumento desde los años 1980 tiene implicaciones profundas e insospechadas. Para el sociólogo Camille Peugny, autor de un libro sobre el tema, amenaza la cohesión del cuerpo social… y explicaría la “derechización” de la sociedad. Entrevista.

HD.- ¿Qué es el desclasamiento ?

Camille Peugny.- Es un concepto muy complejo. Para abreviar, se puede distinguir dos tipos principales de desclasamiento. Está el que puede ocurrir en el curso de la vida laboral después de la pérdida de un empleo. El segundo es intergeneracional. Afecta a los trabajadores que no han conseguido mantener la posición socio-profesional de sus padres.

HD.- En su libro señala que este último tipo de desclasamiento ha estallado. Una cuarta parte de los hijos de cuadros nacidos en los años 1980 se han convertido en obreros o empleados, frente al 14% de los años 1940…

C.P.- En efecto. La primera generación del baby-boom, es decir los nacidos en la postguerra, es la de las trayectorias sociales ascendentes. En los años 1960, esta tendencia se invierte, y después la situación no ha cesado de degradarse. Las razones de este fenómeno son diferentes. Los trabajadores nacidos después de la guerra han llegado al mercado de trabajo en plena euforia de los Treinta Gloriosos, en el momento del crecimiento y de la terciarización de la economía. La generación siguiente llega a la madurez en los años 1980, golpeados por la aparición del paro de masas. Pero hay otra razón, más profunda, que tiene que ver con la transformación del capitalismo.

HD.- Es decir…

C.P.- Los años de la postguerra han visto constituirse un compromiso social más bien favorable a los trabajadores. Desde los años 1970 y con la aparición de lo se ha llamado “capitalismo financiero” o “mundializado”, la situación del trabajador se ha transformado radicalmente. El economista Daniel Cohen da un ejemplo muy clarificador de ello. Según él, en un par de zapatos vendidos actualmente a 47 euros, 1,33 euros van a los trabajadores. Quedan 22 euros que sirven para pagar la concepción, los 23 euros restantes financian la distribución del objeto. Se ve claramente que la fase de producción ha llegado a ser accesoria. Son los trabajadores quienes pagan los platos rotos de esta nueva situación.

HD.- ¿Cómo se vive el “desclasamiento” ?

C.P.- Las actitudes oscilan entre dos polos opuestos. Están aquellos que se forjan una identidad generacional muy fuerte, con un discurso del tipo : “Pertenezco a una generación sacrificada”. Otros son hijos de cuadros salidos de las clases populares. Mientras sus padres han llegado a cuadros sin haber hecho estudios, los hijos se dan cuenta de que ellos no llegarán a conocer la misma ascensión, a pesar de todos sus diplomas. Otros trabajadores viven su desclasamiento como una forma de fracaso personal (“soy yo quien ha fracasado”), de ahí el repliegue sobre sí mismo. Otros que provienen de un “linaje” de cuadros, tienen el sentimiento de romper la tradición familiar al hacerlo peor que sus padres.

HD.- En su obra, usted parece establecer una ligazón entre generalización del desclasamiento y “derechización” del discurso político. ¿Por qué ?

C.P.- Un trabajador desclasado tiene tendencia a ser hostil al liberalismo económico, preocupado por perder su trabajo de la noche a la mañana. Pero al mismo tiempo desarrolla un discurso que puede llegar a ser extremadamente virulento, en contra de toda política redistributiva. Señala con el dedo a aquellos que considera como “asistidos” (los que cobran subsidios, el paro…), “que cobran sin hacer nada” mientras que él trabaja. Nicolás Sarkozy manejaba totalmente esta retórica cuando oponía en la misma frase la Francia “que madruga” y la de los “subsidiados”

HD.- En su opinión, el desclasamiento es un proceso que se va a ir acentuando. ¿Cuáles pueden ser sus consecuencias en el futuro ?

C.P.- El desclasamiento representa un peligro para la cohesión social. Exacerba las tensiones al oponer a los individuos. Esto se observa desde la escuela, donde los padres se lanzan a una competición feroz para encontrar cueste lo que cueste el mejor Centro para sus hijos. Una quiebra se dibuja igualmente entre los asalariados víctimas del “desclasamiento” y los otros : los primeros miran con envidia a los segundos.

(1) “Le Déclassement”, collection “Mondes vécus”. Éditions Grasset, 2009, 178 páginas.


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