Original francés artículo : http://www.humanite.fr/Humanite-dimanche
By Patrick Le Hyriac
Translated dimanche 28 décembre 2008, par
El señor Madoff, antiguo jefe de una de las Bolsas norteamericanas más poderosas del mundo, era hasta hace pocos días uno de los hombres más adulados por los poderosos del planeta.
Sus amigos eran los más atiborrados de “pasta” de Wall Street y de Fouquet´s, los grandes patronos de la Banca francesa que os examinan duramente, como si quisiesen registraros la cartera, cuando pedís un pequeño préstamo para cambiar el coche o el frigorífico.
Este señor había montado un sistema típicamente capitalista. Consistía en pagar los intereses de sus clientes más antiguos con una parte de los depósitos de los más recientes, que aportaban más ingresos. Este verdadero chanchullo rendía abundantes beneficios.
Pero cuando los depositantes han querido recuperar todo o parte de sus fondos, debido a la crisis, el montaje de Madoff ha caído como un castillo de naipes. Éste que hasta ayer era bautizado por sus iguales como la leyenda de Wall Street se ha convertido en el estafador del siglo, 50 mil millones de euros han desaparecido.
La mayoría de los periódicos tratan hoy este asunto como un accidente trivial. Los más audaces que, desde hace veinte años, se postraban delante de este nuevo dios de las finanzas ahora le llaman chorizo. Estos calificativos sirven realmente para camuflar la cuestión de fondo que se le plantea al mundo. Madoff y sus locuras financieras sólo son una de las caras del sistema capitalista globalizado. ¿Quién nos ha vendido durante años la idea de que el súmmum de las modernidades era la desreglamentación bursátil, los préstamos hipotecarios, los créditos subprimes, los fondos de pensiones en lugar de la seguridad social ? ¿Quién ? Los Sarkozy, Bush, Breton, Strauss-Khan y todos los que se reúnen en Davos, ¿Quiénes rechazan otorgar préstamos a aquellos que los necesitan ? Los mismos que han perdido fortunas en las operaciones de Madoff y otras especulaciones. AGF-Allianz, Rothsschild, BNP Paribas, Natixis, Crédit mutuel-CIC, Axa, Groupama, Dexia, Crédit agricole, HSBC. Y esta lista no es exhaustiva. ¿Podemos tolerar todo esto ?
Los mismos que para rentabilizar los fondos, han forzado el despido de trabajadores todos estos últimos años y a deslocalizar empresas para engordar a los ladrones capitalistas. Madoff estaba considerado por todos como la encarnación de los valores éticos mientras sólo era un engranaje más del mundo del dinero-rey que hace tanto daño a la humanidad y al planeta. El mismo que acaba de malversar 50 mil millones de euros, el equivalente al 20% del presupuesto de Francia. Y durante este tiempo, el mundo muere hambre, de paro, de enfermedades, de bajos salarios. Sí, realmente, el mundo debe cambiar de base. Aquellos que dicen que es necesario regular el sistema, controlarlo o refundarlo son unos mentirosos. Había un sistema de control de la Bolsa de Nueva York, se llamaba la SEC, Security and Exchange Commission. Pero el controlador de la SEC para los fondos de inversión Madoff no era otro que el marido de su sobrina, y uno de los altos responsables del fondo Madoff es el hijo del ministro de Justicia de la administración Bush. Es el capitalismo consanguíneo.
Si los Madoff pueden existir, es porque son consustanciales al propio capitalismo. Ellos son el símbolo mismo del capitalismo. Sin capitalismo, no hay Madoffs. Todo esto sólo ha sido posible porque las opciones políticas son tomadas en esa dirección. Las políticas de las derechas conservadoras del mundo, demasiado a menudo apoyadas por los dirigentes socialistas o social-liberales, han consistido en soltar los perros del capitalismo contra los derechos sociales y democráticos de los trabajadores. Con estas bases intentan destruir las Seguridades sociales y los sistemas de pensiones por reparto en beneficio de los fondos de seguros y de pensiones por capitalización. Ahí está el resultado. Es criminal.
Desde el acta única europea y el tratado de Maastricht, la libertad total de circulación de capitales y de mercancías, erigida como la fase final de desarrollo de la historia humana, sólo podía conducir a las catástrofes de las que todavía no hemos conocido todo.
La tesis, avalada por la Organización mundial de comercio, por el Fondo monetario internacional, por los cenáculos de Bruselas y por el gobierno francés, según la cual el estímulo a los ricos para que sean cada vez más ricos permitiría empujar a todo el mundo hacia arriba, es radicalmente falsa. Se produce exactamente todo lo contrario. Los turiferarios del capitalismo llevan al mundo al abismo. Para evitarlo, es el momento de gravar la especulación y los movimientos de capitales especulativos, de cerrar los paraísos fiscales, es urgente que el dinero vaya a los salarios, al empleo y a los sistemas públicos de seguridad social.
Es urgente trabajar juntos por la unión popular para detener sus nefastos propósitos y lanzar un gran debate para inventar un proceso de transformación progresista del post-capitalismo. La situación del mundo lo requiere y pronto.